Ella


Por Missael Mireles


Aún recuerdo cuando la conocí. Fue en una noche de otoño, en los días en que dicha estación se preparaba para abrirle el telón al invierno. Así es, fue en una noche a tempranas horas, de las que anuncian el fin del crepúsculo.

Al principio, me sentí intrigado por la blancura de su piel, pero, al mismo tiempo, me hipnotizaba. Recuerdo que me acerqué a ella, lenta y sutilmente. Ella sintió mi presencia, y se volvió hacia mí. Entonces, un hechizo penetró mi ser. Estaba consciente de que la veía ahí, frente a mí, con esa impactante mirada, poderosa, pero mi cuerpo no respondía al más mínimo estímulo; me desobedecía, me había abandonado. Ella siguió acercándose, con esa sonrisa digna de una diosa. Una diosa oscura. Un dolor en mi yugular; mi piel desgarrada.

Así es, fue en una noche de otoño cuando la conocí, cuando supe de aquella misteriosa y hasta entonces desconocida sensación de vivir como un vampiro.

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