Entropía

Entropía

Por Marisol Ruíz Arnot.

Capítulo I

Estados Unidos 2039.

Un tapiz otoñal cubría el suelo de las amplias calles del pueblo de Geneva, las hojas habían caído como si tuvieran prisa, dejando los árboles desnudos. Paul, caminaba por el Sidewalk del Fox River, recreaba aquel momento en su mente; el día en que Victoria le pidió comenzar una vida juntos y él la rechazó. Esta vez, Paul tenía una sola oportunidad de corregir el error que habría de cambiar su vida. Regresaría para decirle a Victoria que estaba dispuesto a dejar a su prometida y comenzar una vida juntos. Entonces, dio la última fumada a su cigarrillo y entró a aquel edificio de grandes cristales.

Desde al año 2017, el gobierno de Estados Unidos había mantenido en secreto un estudio realizado por los físicos Igor Smolyaninov y Yu-ju-hung de la Universidad de Maryland; estudio realizado con materiales avanzados que podían doblar y desdoblar la luz en formas inusuales, rompiendo los paradigmas del espacio-tiempo y abriendo la posibilidad, antes inexistente, de viajar hacia el pasado.

Fue hasta el 2038 que el Servicio Secreto de los Estados Unidos lo reveló a la sociedad y permitió el uso controlado de dicha tecnología, vigilado por el Departamento de Defensa Nacional, se implementó una ley que permitía a todos los ciudadanos del país viajar a una fecha específica en el pasado, para modificar algún hecho que pudiera cambiar su vida; el TBRP (Time Back Resolution Program) se había convertido en un derecho civil.

El ciudadano, habría de elegir con cuidado la fecha exacta a la cual quería regresar, una vez situado en dicho momento, el tiempo comenzaría a avanzar hacia adelante pudiendo tomar nuevas decisiones que hicieran cambiar el destino del usuario.

Se decía que los usos más comunes del beneficio, venían de parte de asesinos, quienes regresaban para no cometer los crímenes que los habían privado de su libertad. Paul, no había cometido ningún crimen, su motivo de regreso, era encontrar a Victoria.

Había tratado de contactarla desde hacía ya cuatro años, luego del divorcio con Allison, pero había sido inútil. Nadie sabía dónde encontrarla.

 

Capítulo II

−¿Está consciente de que el gobierno de Estados Unidos sólo permite hacer uso de este beneficio una vez en la vida? –decía el oficial a Paul, quien sentado frente a él, leía con precaución varios documentos.

−Lo sé −respondió Paul.

−Okey… nunca imaginé que haber dejado a una mujer pudiera ser un error que valiera tanto la pena, como para regresar el tiempo –comentó el oficial en tono sarcástico. –¡Habiendo tantas mujeres!
–Le recuerdo, Sr. Frischmann, que una vez colocado el dispositivo, tendrá dos horas para acudir a un lugar seguro donde pueda realizarse la desmaterialización; sentirá su cuerpo vibrar durante varios minutos. Tal vez pierda la conciencia, pero al despertar, estará usted en el lugar y fecha deseados. He de colocar en el chip la información que usted ha puesto en la carta responsiva.

Café Kopy 5317 N Clark Street, 15 de noviembre de 2030, 17:30 horas. ¿Es correcto?

−Sí. Es correcto oficial −respondió Paul con seguridad. Nunca habría olvidado la fecha en que su vida cambió para siempre.

−Bien Sr. Frischmann, si ha leído los términos y condiciones del programa, y está usted de acuerdo con las cláusulas, puede colocarse frente a la pantalla –decía el oficial mientras Paul ponía su rostro frente al artefacto que tomaría su firma a través de la impresión de retina. Por el lado derecho de Paul, un hombre con bata blanca y unos guantes color plata, insertaba el dispositivo en la cabeza, justo detrás de la oreja izquierda.

−Los he leído señor oficial, pueden proceder –respondió Paul.

−No duele, solamente usted va a sentir un ligero piquete –dijo el hombre de bata.

Paul, sintió un pinchazo en la parte posterior de la cabeza, seguido de escuchar un ligero beep. Se sentó frente al oficial, quien le mostraba en una pantalla sus derechos y obligaciones por hacer uso de dicho programa social.

−Debe tomar en cuenta que al momento de regresar al pasado, el chip se desactivará y no podrá usted regresar al presente, o en aquel caso, al futuro, por lo que deberá tomar las decisiones que crea definitivas para cambiar su destino. ¿Tiene alguna duda Sr. Frischmann?

−Ninguna, oficial −respondió Paul mientras con la mano derecha tocaba su cabeza.

−Bien, puede usted retirarse. ¡Que tenga buen viaje!

Al salir del edificio, Paul entró a un café para reflexionar un poco, sentía una especie de nostalgia por dejar el mundo como lo conocía hasta ese momento, pero su corazón se exaltaba al pensar en todos los planes que podría hacer con Victoria.

Moría de ganas de contarle todo, aunque tenía prohibido hacerlo. Quería decirle que Allison habría perdido al bebé meses después de que contrajeron matrimonio, que se había arrepentido por no acudir aquel día al café. Que moría por buscarla y los cinco años que duró casado, no fueron más que años que anhelaba estar con ella.

Paul Salió del café, encontró su coche y mientras daba sorbos a su doble expreso, manejó hasta su departamento en la calle Charles 723. En cuanto el coche se hubo estacionado, subió a su habitación en el tercer piso, departamento nueve. Era un lugar modesto, no contaba con los grandes lujos de su mansión en Benton Avenue; la cual ahora pertenecía a su ex mujer, pero al menos, ahora tenía la tranquilidad que había perdido durante los últimos años de matrimonio.

Entró a la cocina, se sirvió un trago y encendió un cigarrillo, estaba a menos de 30 minutos de cambiar el rumbo de su vida; después, ya nada podría detener el tiempo. Se puso ropa cómoda, bebió el trago de un sorbo y se recostó en la cama.

Con la canción Time de Pink Floyd de fondo, Paul cerró los ojos y esperó el momento.

 

Capítulo III

15 de noviembre de 2030, 17:30 horas.

Paul, abrió los ojos en aquel sillón de terciopelo rojo del café del centro de Joliet, donde solía platicar largas horas con Victoria y lugar al que ella habría de llegar para escuchar aquella decisión por la que Paul había regresado.

Recordaba con más frescura las palabras de Victoria una semana antes de esa fecha, en aquel restaurante de cortes argentinos:

Paul, quiero estar contigo, compartir mi vida y mi carrera. Estar para ti y apoyarte en tus proyectos y negocios, pero ya no puedo seguir esperando, tengo que pensar en mí, en lo que quiero y merezco. Dices que me amas, sin embargo no quieres dejarla a ella, por miedo. Entiendo que está embarazada, mas no la amas. Puedes seguir cuidando de tu hijo sin estar con ella, yo no me interpondré entre tu hijo y tú.

Piénsalo, te espero el siguiente viernes en el Kopy café, a las 8:00pm, estaré esperándote, ven únicamente si has decidido estar conmigo. Si no llegas, entenderé que has tomado tu decisión de irte con ella y seguiré mi camino, no sabrás más de mí a partir de ese momento.

Ya era viernes, pero aún no eran las 8:00. Paul, salió corriendo del Kopy, agitado, decidió ir por un ramo de flores para sorprender a su amada Victoria; tulipanes, las favoritas de ella.

Acudió a una florería a quince minutos del café, después de todo aún tenía tiempo suficiente. Compró una docena de tulipanes rosas y mientras caminaba, repasaba en su cabeza lo que le diría cuando la tuviera enfrente, todos los planes, toda la vida juntos. Su casa de campo, el corral con las chivas, los paseos en bicicleta. El semblante de Paul, era distinto al de aquel día en que decidió hacer uso del TBRP, no sólo se le veía nueve años más joven, sino más brillante y lleno de júbilo.

A las 7:55pm, Victoria entró al café, pidió un mate y sacó un libro para hacer un poco de tiempo, le era imposible concentrarse en la lectura, repasaba las páginas una y otra vez; estaba nerviosa, invadida por la incertidumbre.

Se dieron las 9:00, las 10:00… Victoria se había terminado la cuarta taza de té y no dejaba de ver a la puerta, esperaba ansiosa, no obstante sabía que el tiempo se terminaba.

A las 10:15pm:

− ¿Disculpe señorita, en quince minutos cerramos, desea algo más? – dijo la mesera quien observaba con extrañeza a esa mujer solitaria.

Victoria vio su reloj por última vez, lo tenía claro, Paul había decidió hacer su vida con Allison. Y no había nada más que hacer.

− La cuenta por favor − respondió Victoria mientras sacaba su monedero.

Salió del lugar, resignada, sin esperanza, con el corazón desmoronado, pero dispuesta a no dar marcha atrás. Decidida a comenzar a reescribir su futuro.

A un par de cuadras, mientras la joven caminaba taciturna hacia su auto, la algarabía causada por ambulancias y patrullas, la distrajo por un instante. Observó, entre el tumulto de fisgones, una ambulancia subía a un joven quien un par de horas antes, había sido atropellado por unos adolescentes que manejaban ebrios y a alta velocidad por la Jackson Avenue. Alcanzó a escuchar el murmullo de algunos curiosos, que la persona seguía con vida, no obstante se encontraba grave.

Victoria, no tenía los ánimos de saber los detalles de los hechos, siguió su camino por la acera de enfrente, con la cabeza gacha, ignorando la bulla, esquivando un par de pétalos de tulipanes manchados de sangre que volaban entre sus pies.

FIN

Entropía:
Entropía es el grado de desorden que tiene un sistema. La palabra entropía procede del griego; significa giro, alternativa, cambio, evolución o transformación.