Maik Granados

Maik


Maik Granados.

«¿Por qué escribo? Por un momento en mi vida, me sentí atrapado, empantanado, atascado, asfixiado, agobiado, decepcionado… ¿Acaso tenía sentido aquello que había logrado? Pues sí tenía mucho sentido. Estaba con los que amo, y eso movía mi existencia, y aún la mueve. Adoraba mi vida, y aún lo hago, sin embargo algo no encajaba. Entonces, un día me cuestioné, ¿en realidad amo lo que hago para vivir? Y de pronto, algo estalló en mis entrañas y comencé a escribir, ya lo hacía, pero no con la formalidad que amerita el oficio. Así me convertí en cazador de ideas para atraparlas en cárceles de papel y tinta, y descubrí que esas ideas podían moldearse como la plastilina. Construí mundos, diseñé espacios, y aún lo hago, pero lo que más me gusta, es que esos universos los puedo manipular a mi antojo, como el amo que es dueño del tiempo.».

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Maik Granados, además de colaborar con este colectivo, también escribe en su blog personal, «La perspicaz razón», el cual describe como «ficcionario sobre la vida real». También ha participado en diferentes antologías de cuentos como Caleidoscopio XIV (2017) y Caleidoscopio XV (2018) editado por la escuela de
escritores SOGEM Guadalajara y editorial La Zonámbula; Narraciones destiladas 1
(2018) y Narraciones destiladas 2 (2019) editado por Acento Editores y el grupo literario
Literoblastos; y No son tres (2019) publicación digital independiente coordinada por
Abelardo Ortiz García y Juan Manuel Carrillo, en su ciudad natal, Guadalajara.


Entrevista

Lugar de origen:
Guadalajara, Jalisco. México.

Ocupación:
Ventas y servicio al cliente. Y escribir.

Sus 3 libros favoritos son:
– Las 48 leyes del poder

– El arte de la guerra

– El código da vinci

Género favorito para escribir:
Quisiera escribir fantástico, ciencia ficción o ficción especulativa.

Le gusta escribir, porque:

«¿Qué pasa cuando escribo? Es como una tormenta en ciernes. Los nubarrones cargados de agua y rayos centelleantes, anuncian el caos a desatarse. Enseguida se desencadena la furia sobre la tierra, azotándole con chorros de agua y vida, fecundándola. Y viene el sosiego. Eso sucede en mi interior cuando escribo, las ideas y las palabras se agrupan como cumulonimbus en mi cabeza, y mi imaginación es la tierra que espera el aluvión. Cuando caen los torrentes, mis manos escriben sobre papel y lápiz, y mis dedos raudos brincan de una tecla a otra, y una multitud de letras enfiladas sobre una blanca superficie comienzan a emerger, modelando así la tormenta perfecta».