Maik Granados


Maik Granados.

“Escribo, porque que soy un bueno para nada, incluso para escribir, pero hacer eso me fascina”.

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Maik Granados es miembro fundador de Literoblastos desde 2016. Tiene un blog personal, La Perspicaz Razón, donde escribe de todo y nada a la vez, y de vez en cuando.

Fue finalista en el II Concurso Internacional de cuentos on-line “Oscar Wilde” de Boukker Awards (2020).

Ha participado en diferentes antologías en el género de cuento:

  • Caleidoscopio XIV (2017) y Caleidoscopio XV (2018). Coedición de la escuela de escritores SOGEM Guadalajara y editorial La Zonámbula.
  • Narraciones Destiladas (4 volúmenes, 2018 al 2022) de editorial Acento y colectivo Literoblastos.
  • No son tres (2019) publicado por editorial La Zonámbula con el apoyo de ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara.
  • Cuentos de Cuarenta (2020) de editorial Salto Mortal y la escuela de escritores Trithëmius, en Jalisco.

En el género de novela, aún nada, pero sigue intentando. Lo mismo sucede con los ensayos.

“¿Poesía? No, no escribo poesía. Esas son palabras mayores. Eso es de profesionales, porque solo los grandes escritores se atreven a hacerlo y yo, como ya dije, soy un bueno para nada que disfruta escribir”.

También fue productor y locutor en el Podcast Literario: Fragmentario, (que creémos sigue disponible en Spotify, Amazon Music, iVoox, Google Podcast, Apple Podcast y otras más).


Entrevista

Lugar de origen:
Guadalajara, Jalisco. México.

Ocupación:
Vende teléfonos y quiere ser escritor profesional.

Sus 3 libros favoritos son:
Mis libros favoritos son aquellos que leo en el momento, esos que llevo conmigo bajo el brazo o en mi Kindle, esos en donde busco nuevas historias, nuevas realidades, nuevos mundos posibles…

Género favorito para escribir:
Novela negra

Le gusta escribir, porque:

«¿Qué pasa cuando escribo? Es como una tormenta en ciernes. Los nubarrones cargados de agua y rayos centelleantes, anuncian el caos a desatarse. Enseguida se desencadena la furia sobre la tierra, azotándole con chorros de agua y vida, fecundándola. Y viene el sosiego. Eso sucede en mi interior cuando escribo, las ideas y las palabras se agrupan como cumulonimbus en mi cabeza, y mi imaginación es la tierra que espera el aluvión. Cuando caen los torrentes, mis manos escriben sobre papel y lápiz, y mis dedos raudos brincan de una tecla a otra, y una multitud de letras enfiladas sobre una blanca superficie comienzan a emerger, modelando así la tormenta perfecta».