El amor … es diferente

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Por Thalía Moya

Viernes 18 de mayo

 

Querido diario:

Hace una semana conocí a un hombre, alguien que llegó como un huracán que aparece de improviso, su nombre es Erick. Él estaba en la parada del camión frente a la tienda donde yo trabajo. Él me observó por unos minutos, ¿cómo lo sé? Lo sé, porque nuestras miradas chocaron mientras yo estaba en el aparador, arreglando todo para nuestra nueva exposición.

En el momento pensé que no lo vería más, sin embargo al día siguiente supe su nombre cuando vino a la tienda a realizar unas compras. Mi compañera, quien lo atendió, tuvo que preguntar sus datos para el recibo de la tarjeta de crédito.

Pasaron tres días más en que me quedé con ese pedazo de su sonrisa atrapado en mis pensamientos. Él no volvió a aparecer ni en la parada del camión o la tienda, así  la semana se acabó y sé que tal vez nunca jamás lo encuentre de nuevo cerca de mí.

Sofy.

 

***

 

Lunes 11 de junio

Mi querida Sofía:

Quisiera llorar como el cielo lo hace. Puedo notar que al enamorarte no le preguntaste a mi corazón qué sentí yo cuando te empezaste a alejar; cuando tu cuerpo bien esculpido ya no suplicaba en las noches por su creador.

¿Cómo no sabe que tu interés por mí ha cambiado?, yo lo sé por ese dolor que me acompaña todo el tiempo. Ahora consciente de esto, ¿podré seguir aferrado a ti? No, mi cabeza clama diciendo que el amor es libre, que no puedo retenerte, por eso te dejo marchar, no sé si hago bien o mal, pero es hora de decirte adiós para siempre.

No, me rehúso a escuchar a mi cerebro, seguiré intentando, debo hacer un último esfuerzo.

Adrian.

 

***

 

Lunes 1 de julio

 

Querido diario:

Sé que Adrián lleva todo el día esperando a que termine la jornada de trabajo y que el viento me lleve a él, pero yo ya no quiero tomar vida en sus brazos. He conocido el amor de verdad con una sola mirada y ésa es la de Erick, mi hombre de ojos azules. Esta semana ha venido tres veces a la tienda, y en cada momento en que nuestras miradas se encuentran siento ese raro cosquilleo en mi interior, una sensación que embriaga mi ser más que si tomara un licor fuerte. Si sus ojos hablaran, dirían que también le gusto. El otro día una amiga colocó una pulsera para pedir deseos de amor. Pedí que Erick me quisiera, tal vez algún día siendo la muñeca que soy me ame como yo a él.

Sofy.

 

***

Jueves 12 de julio

DE: Adrian García

Para: Erick Zulmmert

Asunto: Si amas a Sofía lee nuestra historia antes de decidirte.

Buen día, Erick, me ha costado trabajo localizar tus datos para escribirte, pero creo que hay algo que debes saber antes de empezar una relación con Sofía.

Conocí a Sofía cuando yo tenía 25 años. En aquel entonces, estaba buscando a la mujer perfecta para que fuera mi pareja de toda la vida. Allí fue que la vi, podría decir que fue amor a primera vista, sabía que la debía tener para mí. La compré en un mercado de segunda con intención de vestirla y amoldarla a mi medida.

Después de jugar a la muñeca Barbie con ella, me aburrí; era hermosa, como lo es ahora, pero yo necesitaba una mujer de verdad, por lo tanto, empecé a buscar a mujeres parecidas a ella de carne y hueso, sin embargo, ninguna de ellas era mi Sofía. Así que regresé al mercado, con aquella señora que alguna vez me dijo que ella preparaba hechizos de amor. En cada visita mía al mercadillo siempre repetía lo mismo.

La busqué y le pregunté sí me podría regalar algún poder para que mi mujer perfecta tomara vida, ella me dio un libro negro donde me explicaba un complicado ritual determinado para convertir a mi Sofía en una persona de carne y hueso.

Semanas después durante las noches mi muñeca cambiaba de posición, sus uñas se pintaron de un color rosado, sus labios tomaron forma y moldura, la textura de sus brazos se empezó a sentir caliente, suave, sus rasgos endurecidos por el plástico se fueron suavizando, sus piernas, pechos, nalgas, abdomen, cara y más cosas de su cuerpo fueron ablandando. Su carne empezó a tomar vida, sus curvas se pronunciaron y su corazón un buen día empezó a latir…

 

***

 

Miércoles 11 de julio

Querido diario:

Cuando mi corazón empezó a latir, Adrián, mi primer amor, mi creador, mi dueño, me pidió escribir todo lo que pensara y sintiera, fuiste el primer regalo que me hizo. Sé que leerás esto en algún momento, lo sé porque a veces siento que al darme vida me diste una parte de ti. Ahora te declaro por este medio, mi querido dueño, que siempre te amaré, tú pudiste darme vida, pero mi corazón creado por ti es sólo mío y de nadie más.

Sé que tal vez corro el peligro de volver a ser aquel maniquí del mercado, pero estoy segura de que tú eres capaz de comprender el amor porque ya lo has sentido cerca de ti. Me gustaría sentir lo mismo por ti, aunque me es imposible, debo irme con Erick a quien he entregado mi corazón.

Confío en que no me odies por ese amor que sientes por mí. Es mucho pedir, lo sé, pero además quiero un gran favor: no dejes de hacer el ritual porque si no lo haces, volveré a ser una muñeca de plástico. No podré amar a nadie ni recordaré los momentos que pasamos juntos.

Te suplico que escojas aunque sea el recuerdo, en vez de la venganza. Te pido mantener ese sentimiento de alguien quien aprendió a amar contigo. Sé que tal vez soy una malagradecida, pero Adrián, no obstante a que me diste la vida y el amor, me diste mi corazón y escogí a quién amar.

Tu querida, Sofía.

 

***

Continuación mail, jueves 12 de julio.

 

Ahora que ya sabes todo, quiero pensar que si realmente la amas, no te importará saber su origen.

Pon atención, Erick porque daré las instrucciones de cómo mantener a Sofía con vida: Debes poner flores durante las mañanas cerca de ella, de preferencia rosas  rojas, sus favoritas, perfuma sus vestidos, ámala de verdad y ella jamás volverá a ser una muñeca. Tú tienes la decisión de mantenerla viva o no.

Adrián García.