El próximo encuentro

ovni

Por José Ricardo Contreras S.

Mi abuelo había caído en Chihuahua huyendo del régimen de Franco; junto con sus hermanos, se vinieron exiliados a nuestro país, por oponerse a las políticas del dictador español y en Hidalgo del Parral Chihuahua, conoció a mi abuela que era de Álamos Sonora y compraron esa finca donde vivieron varios años antes de irse a vivir definitivamente a Navojoa y años más tarde, heredaría yo esa propiedad. Nos habíamos dispuesto a celebrar el año nuevo en ese precioso lugar, rodeado de pinos y vegetación muy peculiar en la sierra sonorense. Días antes, había caído una enorme tormenta de nieve pero ese día, 30 de diciembre, lucía el sol en todo su esplendor; radiante, hermoso y cálido entre la nieve de más de un metro de altura.

Estábamos sentados bajo el portal trasero del granero de la granja, mi hijo Pablo me contaba como habían logrado atrapar una chiva en las orillas del río entre él y su amiguito Inés, cuando de pronto, siendo las dos de la tarde con cinco minutos, el sol parecía iluminar más de lo acostumbrado, al grado tal, que por un momento, parecía estar introduciéndose en nuestro planeta.

Después, una extraña luz nos había cegado, nosotros nos llevamos el antebrazo contra los ojos por el encandilamiento del exceso de iluminación. En el patio de la granja, se había estacionado una nave, como las de los programas de televisión, de extraterrestres. Resultaba ser muy extraño ver un objeto así, con todas esas características; no se había estrellado, había aterrizado.

Después de discutir mucho con mi mujer, decidí acercarme al artefacto. Por rumbo de donde está la granja, a las espaldas, se encuentra un enorme cerro, testigo rayos y centellas cuando es temporada de lluvias. Los vecinos más cercanos que teníamos, estaban justamente del otro lado de una montaña un tanto más adelante peor aún, el poblado más próximo se encuentra de allí como a cinco kilómetros; por eso resultaba casi imposible que alguien más, hubiera visto lo ocurrido.

Al aproximarme al sitio donde se encontraba la nave y estar a menos de dos metros pude tocarla con mis propias manos; una puerta enorme recorría desde el techo hasta la parte baja de aquel objeto el cual, se abrió de inmediato. La sensación entre pánico y curiosidad por la expectativa, se convirtió en una especie de vorágine donde en algunos momentos quería salir corriendo y otros me impacientaba por la lentitud de los sucesos. De pronto, salió un extraño ser, justamente como los dibujan a los extraterrestres; con ojos enormes, cabeza grandísima, de pigmentación cutánea gris; no medía más de un metro con veinte centímetros.

Al ver aquella criatura, mis ojos lloraron de nervios; había miedo, emoción y pánico; contuve la respiración, no parpadeaba y mi sudor, pude sentirlo frío recorriéndome la frente.

De pronto, el extraño ser se detuvo frente a mí, me dijo «hola», casi desmayo de la impresión. Levantó la mano para señalarme con un dedo y en ese momento, me oriné.

Después de un rato, salieron otros seres con características similares de la nave y me rodearon. Yo permanecía inmóvil en medio de ellos. Finalmente, me armé de valor y entonces pude expresarme.

–… ¿Quiénes son ustedes?… ¿qué quieren de mí?…

–… –ellos solo me observaban–

–yo…

–Tranquilízate, no pretendemos hacerte daño –afirmó uno de ellos detrás de mí. En total eran tres. Me observaban. Daban vueltas lentamente alrededor de mí.

–¿Hablan español?

–Cálmate por favor.

–En realidad, el lugar donde estás, es nuestro hogar.

-¡Cómo dice! –exclamé–

–Te repito una vez más, no hemos venido hasta aquí en un plan hostil; tampoco deseamos ser amigos tuyos, solamente queremos platicar un poco contigo.

–¿De qué? –Uno de ellos, me toca el rostro–. ¿Qué me van a hacer?.

–ya te dijimos, solamente deseamos platicar contigo.

Después de tranquilizarme, finalmente, los dejé expresarse. En todo momento estuvimos de pie en el patio trasero de la granja y el encuentro ocurrió en un perímetro de diez metros cuadrados solamente.

–Nosotros somos humanos, no somos extraterrestres.

–¿Cómo?

–Estamos aquí, observamos desde hace mucho tiempo el desarrollo de nuestro planeta; somos seres evolucionados, hemos viajado en el tiempo más de cien mil años; nosotros nacimos y crecimos en este lugar, precisamente allí donde se encuentra tu granja, allí se cimbra una enorme meseta, donde mi madre me dio a luz hace, el equivalente a treinta años. La humanidad pudo evolucionar muy rápido a razón del año 2400, aproximadamente; las personas empezaron a nacer con características distintas, mira… –me mostró sus manos con cuatro dedos cada una– tiempo después de este, las personas empezamos a nacer con un dedo menos, incluso con algunos órganos internos menos, del mismo modo que nuestro cerebro comenzó a crecer así y el vello desapareció. Nosotros no somos seres de otros mundos, en nuestro tiempo, hemos podido poblar otros planetas dentro de esta vía láctea y otras más pero la vida que hay en estos sitios, no es vida humanoide; al menos no hemos podido encontrarla.

–pero… ¿Cómo es que están aquí?, ¿viajaron en el tiempo?

–Sí, la humanidad va a poder tener una serie de adelantos científicos que empezaran a ser notorios por día, luego por hora y finalmente por minuto a partir de unos veinte años desde hoy. Nosotros pudimos conseguir por medio de agujeros negros viajar en tiempo y espacio; trabajamos durante mucho tiempo para poder descifrar de manera exacta el lenguaje verbal de ustedes. En nuestro tiempo, los idiomas de la humanidad, en este momento, han muerto todos.

–¿y a qué han venido entonces?

–Es importante decirles algo, la clave está en la supremacía de los hombres sobre las mujeres y demás especies; mientras ustedes no pongan un alto a esta situación, el futuro que les espera a ustedes como humanidad es el que tenemos nosotros: Las mujeres se han extinto. Pudimos conseguir mantenernos con vida por mucho tiempo, incluso, vida con bases artificiales; producimos embriones en laboratorios pero ya no nacen hembras; es importante entender la clave.

–No entiendo.

–piénsalo. Por lo pronto, volveremos en cuatro años a visitarte.

 

Después de eso, subieron a su nave y se marcharon. En unos días más se cumple el tiempo, por eso estoy esperando el próximo encuentro.

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